Entre Oropesa y Benicàssim, en un enclave privilegiado de la costa mediterránea, Tempus se materializa como punto de encuentro entre lo humano y lo tecnológico — un espacio diseñado para albergar eventos, conferencias, proyecciones y experiencias inmersivas donde la innovación y la emoción convergen.
El corazón del proyecto es el Vortex: una sala circular donde suelo, paredes y techo son pantallas inmersivas de última generación. Este núcleo digital transporta al visitante a lugares y tiempos lejos de nuestra realidad. Frente a la virtualidad del píxel, la arquitectura responde con una propuesta tangible, atemporal, pausada — microcemento en tonos de arena, piedra natural, acero inoxidable — generando una atmósfera de solemnidad y recogimiento.
Las formas curvas de los volúmenes acompañan al visitante como olas, guiándolo en un recorrido casi litúrgico, donde la luz —sutil, suave, precisa— se comporta como un material más, evocando amaneceres y atardeceres mediterráneos. El mobiliario, diseñado a medida para el proyecto y realizado junto a artesanos locales, refuerza esta conexión con lo tangible.
En el hall central, una escultura site-specific da la bienvenida al espacio: Tempus Orbitae, obra del artista valenciano Lluc Margrau, trabaja con agua y acero para reinterpretar las mareas como símbolo de los ciclos del tiempo. La filosofía del estudio vincula fuertemente la arquitectura con el desarrollo artístico — un diálogo que complementa los espacios y los dota de singularidad y nobleza, especialmente cuando, como aquí, se desarrolla en paralelo al propio proyecto arquitectónico.
El proyecto se completa con piezas de mobiliario e iluminación técnica de firmas como Viccarbe, Andreu World, Arkoslight, Vibia o Erco, que dibujan una narrativa espacial donde tecnología, arte y arquitectura conviven en perfecta sintonía. Las texturas naturales, la piedra desnuda y la calidez de la luz contrastan con las superficies inmersivas y la envolvente digital que define el corazón del proyecto: un espacio escultórico donde presente y futuro cohabitan.
Hall central · Tempus Orbitae, de Lluc Margrau01 / 07
Vortex · Sala inmersiva02 / 07
Sala de proyección · Envolvente digital03 / 07
Auditorio · Volúmenes curvos en microcemento04 / 07
Recorrido · Luz como material05 / 07
Recepción · Piedra natural, acero inoxidable06 / 07
Materia · Mobiliario y señalética07 / 07
«En Tempus, la materia se torna atmósfera y la tecnología se vuelve paisaje. Las texturas naturales y la calidez de la luz contrastan con las superficies inmersivas que definen el corazón del proyecto: un espacio escultórico donde presente y futuro cohabitan.»